Comprar es una actividad muy cotidiana que podemos hacer varias veces al día. Por eso, en un momento como este en el que se prioriza la comodidad y la rapidez en las transacciones, los pagos digitales están ganando terreno a pasos agigantados al dinero físico. Especialmente en el último lustro, ya que estos demostraron su eficacia y fiabilidad en un momento de máxima exigencia como fue la pandemia de COVID-19.
Así, en 2025 en España una de cada tres operaciones se realiza ya con dinero digital. Y de estas, el 65,5 % se efectúan con tarjetas, aunque poco a poco van ganando protagonismo otros métodos, como el uso de aplicaciones, transferencias o criptomonedas. Principalmente, porque los ciudadanos están empezando a verlos como sinónimo de pagos seguros, dada su integración con tecnologías fiables como el reconocimiento facial y la huella digital.
Pagos seguros: su importancia para combatir las principales amenazas
Una de las ventajas del dinero físico es que se puede ver y tocar, de forma que sus dueños pueden guardarlo y gestionarlo fácilmente. Esto explica que muchas personas todavía miren las transacciones digitales con cierta desconfianza. Pero poco a poco está cambiando esta percepción, ya que el sector de los pagos digitales está sabiendo evolucionar para superar sus desafíos y defenderse frente a las crecientes amenazas cibernéticas.
Esto cobra especial relevancia en el contexto actual, donde aproximadamente 9 de cada 10 ciberdelitos están relacionados con estafas informáticas vinculadas a los pagos digitales. Se trata de una de las principales amenazas derivadas de la digitalización, pero que también puede combatirse con innovación tecnológica, mediante el desarrollo de soluciones que refuercen la seguridad y permitan construir entornos de pago verdaderamente confiables.
En este sentido, los ciudadanos cuentan hoy con muchos métodos de pago diseñados específicamente para proteger tanto al comprador como al vendedor durante las transacciones. Su objetivo es minimizar los riesgos asociados a delitos comunes como el fraude, el robo de datos o los accesos no autorizados a información financiera.
Formas de pagos seguros más comunes
- Tarjetas de crédito y débito: son el método de pago digital más utilizado. Requieren una verificación adicional para completar la transacción, como la autenticación mediante SMS, PIN o aplicación bancaria.
- Pasarelas de pago: funcionan como un intermediario entre el comprador y el vendedor, para que el primero no tenga que compartir sus datos bancarios de forma directa.
- Billeteras electrónicas (wallets digitales): permiten a los usuarios gestionar sus tarjetas y documentos de pago desde un único lugar. Están particularmente vinculadas a la identidad digital, ya que para acceder a ellas hay que verificar la identidad del usuario mediante tecnologías avanzadas (como el reconocimiento facial).
- Transferencias bancarias: incluyen las tradicionales (más lentas y seguras) y las instantáneas.
- Criptomonedas: es un pago seguro por Internet que se ha desarrollado recientemente y que se apoya en la tecnología blockchain. Esta divide cada transacción en bloques encriptados que quedan enlazados como cadenas.
- Contrarrembolso: el comprador paga de forma segura cuando recibe el producto.
- Mediante QR: el sistema escanea estos códigos para completar el pago seguro. Tiene la ventaja de que no se comparte información del comprador para realizar la transacción, por lo que las plataformas quedan muy protegidas durante el proceso.

La biometría: el futuro de la autenticación en los pagos
Uno de los desafíos más importantes que plantean los pagos digitales es la verificación de la identidad de las personas que solicitan realizarlos. Especialmente en los pagos que buscan ser seguros a través de Internet, porque el usuario no está físicamente presente y, por tanto, no puede acreditar su identidad mostrando su documento nacional de identidad, por ejemplo.
Frente a esta tesitura, la biometría es una tecnología de enorme valor, ya que se puede integrar en las aplicaciones y pasarelas de pago seguro para identificar de los usuarios de forma rápida, cómoda y, sobre todo, confiable. En concreto, lo hace lo mediante características físicas o comportamentales que son únicas de cada persona, lo que permite reducir el riesgo de fraude de suplantación en estas operaciones en cerca de un 97-98 %.
Los sistemas biométricos utilizan los sensores del dispositivo para crear plantillas individuales de cada persona a partir de su información biométrica, como sus rasgos faciales, su huella dactilar o el iris de sus ojos. De esta forma, luego comparan estos datos con la información que comparte el usuario al iniciar la transacción, para verificar su identidad y autenticar el proceso. Lo que la convierte en una solución fundamental para impulsar los pagos seguros y, de paso, mejorar la experiencia del usuario gracias a su rapidez y la comodidad de no tener que memorizar contraseñas o llevar tarjetas.
Tipos de biometría más utilizadas para el pago seguro
Reconocimiento facial: rapidez y seguridad en un solo gesto
Aunque dos personas pueden llegar a parecerse mucho, la ciencia confirma que no hay dos caras iguales. Así que la biometría se basa en este hecho para verificar la identidad de las personas cuando solicitan realizar una operación sensible, como puede ser un pago online. El proceso abarca estos pasos:
- Captura del rostro del usuario, a través de una foto o vídeo.
- Detección facial mediante el software de la aplicación, ya que separa el rostro del resto de elementos de la imagen, como el fondo.
- Extracción de los rasgos faciales distintivos, como la distancia entre los ojos, la forma de la mandíbula, la nariz, la profundidad de los pómulos o la textura de la piel.
- Cada rasgo facial se mapea y codifica matemáticamente para crear una plantilla o patrón biométrico único.
- Esta plantilla biométrica se almacena en el dispositivo o en un servidor seguro, para servir como modelo de comparación.
- Verificación y autenticación cuando el usuario solicita realizar el pago seguro. Si sus datos biométricos coinciden con el patrón guardado, se aprueba la operación. Si no, se deniega o se solicita otro método de verificación.
Según un informe de Capgemini, las organizaciones que implementan sistemas de autenticación biométrica con el impulso de la IA, incluido el reconocimiento facial, logran una tasa de precisión del 99 % en la verificación de identidad, en comparación con el 60-70 % que alcanzan los sistemas tradicionales basados en contraseñas. Un éxito indudable que se basa en las tres ventajas que aporta esta tecnología: su dificultad para ser falsificada, el cifrado de los datos biométricos y el procesamiento local de los datos.

Huella digital: la forma más extendida de pago biométrico
Se estima que las probabilidades de que dos personas tengan dos huellas dactilares idénticas es de 1 entre 64.000 millones. Esto multiplica por ocho la actual población mundial, por lo que el pago con huella digital también es una solución que está plenamente aceptada para proteger la identidad y las finanzas de los ciudadanos.
Respecto al pago con reconocimiento facial, este sistema es incluso más cómodo y práctico, porque no requiere que el sistema tome ninguna imagen del usuario. Aunque tiene sus contras, porque es algo más sencillo de falsificar o suplantar (existen técnicas avanzadas para replicar las huellas, como la utilización de moldes de silicona) y para ser totalmente fiable requiere la utilización de sensores modernos que sean lo más precisos posibles. De hecho, en ocasiones el usuario no puede ser reconocido si tiene el dedo sucio, mojado o lesionado.
Por lo demás, el proceso para el pago seguro con huella es muy similar al facial:
- El dispositivo captura la huella del usuario mediante el sensor biométrico y este se encarga de escanearla, detectando sus patrones únicos de crestas y valles.
- El sistema convierte la imagen de la huella en una plantilla digital única, distinguiendo sus patrones y características.
- Se cifra la plantilla de la huella y almacena en el dispositivo o en un servidor seguro.
- Cuando el usuario solicita el acceso y coloca su dedo en el sensor del dispositivo, la aplicación escanea de nuevo la huella y compara esta lectura con la plantilla que está almacenada.
- Si ambas coinciden, permite realizar el pago de forma segura. Y en caso de no ser así, rechaza la solicitud o solicita otro método de verificación.
ID Pay de REACTID: innovación en pagos seguros biométricos
Como acabamos de ver, los pagos digitales y la biometría forman un tándem perfecto. Pero si se une a ellos REACTID, el equipo se convierte automáticamente en ganador. Es lo que sucede precisamente con su solución ID Pay, la aplicación para dispositivos móviles que permite que los ciudadanos realicen sus pagos seguros de forma sencilla y casi instantánea gracias a los beneficios de esta tecnología innovadora.
Su funcionamiento es simple: una vez que el usuario se ha descargado la app en su teléfono móvil, esta le solicita escanear un documento de identidad (como el DNI o el pasaporte) para verificar su identidad. A continuación, lo vincula a sus datos biométricos (a través del reconocimiento facial, de huella o de iris, entre otros) y realiza una prueba de vida (liveness detection) para añadir una capa de seguridad extra al proceso. Así, crea un perfil biométrico único vinculado a su API personal, momento a partir de cual ya puede agregar su información de pago y hacer sus compras digitales con tranquilidad.
Beneficios para las empresas
ID Pay es una aplicación robusta y flexible que se implementa fácilmente en cualquier aplicación o plataforma de terceros para que sus usuarios puedan pagar de forma segura. Con este fin, cuenta con un diseño modulable y personalizable, que permite a nuestro equipo crear soluciones a medida y realizar integraciones en función de las necesidades de nuestros clientes.
Y las ventajas no acaban aquí, ya que además de cumplir con las principales normas internacionales y nacionales sobre seguridad de la información y privacidad de los datos (como ISO 27001 y el RGPD en Europa), también es una herramienta que agiliza los procesos operativos, reduce las esperas y colas, y permite ahorrar costes por su capacidad para automatizar todos estos procesos.
Beneficios para los usuarios
Desde el punto de vista del ciudadano, ID Pay se presenta como una aplicación para el pago seguro que tiene varias ventajas para su experiencia. No solo por permitir el pago con reconocimiento facial y el pago con huella digital, sino también por incorporar funciones pensadas para hacerla más accesible e inclusiva (como tecnologías asistivas y soporte multilingüe), contar con un completo servicio de atención al cliente, ofrecer una experiencia altamente personalizable y permitir la gestión de recompensas.

La biometría como motor que impulsa los pagos seguros
Como acabamos de ver, en los últimos años la biometría se ha consolidado como una solución clave para garantizar pagos seguros, ágiles y confiables. Tecnologías como el reconocimiento facial y la huella digital no solo refuerzan la seguridad, sino que también mejoran la experiencia del usuario al eliminar barreras como contraseñas o tarjetas físicas.
Y en este contexto digital, aplicaciones como ID Pay de REACTID demuestran que es posible combinar innovación, cumplimiento normativo y eficiencia operativa en un único lugar. Por eso, si tu empresa quiere estar a la vanguardia de los pagos seguros y ofrecer a sus clientes una experiencia digital segura y sin fricciones, no dudes en contactar con nosotros para descubrir cómo puedes integrarla en tu plataforma.
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